Escrito por coder el 02 de enero de 2007
Y no el cubano, sino el mío propio.
Semanas llevo sin escribir una línea, y no por falta de tiempo o ideas, sino porque cada vez que me sentaba a tipear algo me quedaba bloqueado. Barado. Estancado. Obcecado. ¡Basta!
Y ya digo que no se trata de ausencia de temas. Carlos Taibo, A Años Luz, cosas del nuevo trabajo o la lotería y Chris Columbus son algunas de las cosas que preveo sacar a la luz estos días. Sin embargo había algo que me estaba impidiendo crear basura de calidad, si es que alguna vez ha habido tal cosa por este blog de pagerank cambiante.
Pagerank, ... mmm, otro tema del que se podría hablar, sí, sin duda. El maravilloso a la par que oscuro, nefasto e hipócrita mundo del SEO, considerado 'trabajo' hoy en día, spammer antaño.
Pero bueno, ya comento que últimamente había un par de temas que bloqueaban mi ya de por sí limitada creatividad, haciendo que esta tendiera a /dev/null cada vez que logueaba en mi destartalado y olvidado panel de control. Y dichos temas siguen ahí, ambos ligados al cambio de trabajo (y al posible nuevo cambio). Una serie de sentimientos encontrados, enfrentados, confrontados, puestos cara a cara para ver cuál gana, cuál se impone, cuál sale victorioso, si el económico o el social. La primacía del dinero frente a las sensaciones
nuevas producidas por un nuevo grupo de gente del cual uno se alegra de haber conocido y no olvidará.
Qué hacer ante la duda. Dinero o Sociedad. ¡Dinero!, dirán algunos. ¡Sociedad!, gritarán otros, cada uno con sus pros y contras, los cuales habrá que sopesar lenta y sabiamente durante las próximas fechas.
Y mientras tanto, la pregunta del millón de tólares (moneda que en catorce días pasará a la historia -pista, primer país ex comunista en alcanzar al Euro): Balance de 2006: ¿positivo o negativo? No lo sé. Ha sido sin duda un año singular, mejor que 2005 y probablemente mucho peor que 2007, pues una gran losa que tenía encima parece haber desaparecido en favor de otras piedras no tan grandes. Ahora voy por la calle escuchando música y me sorprendo canturreando y sonriendo. Me paro. Miro al cielo, pienso y sigo
sonriendo. Es curioso cuando pasan estas cosas sin buscarlas. Curioso y agradable, por supuesto.
Carambola a la izquierda,
Carambola a la derecha,
¡préstame dos pavos para hili con carne!
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