Escrito por coder el 01 de septiembre de 2008
La vuelta al cole... recuerdo que, pasados los casi tres meses de vacaciones, yo quería volver al colegio. Táchenme de idiota, pero era así: llegaba septiembre, volvías a clase, tenías tu recreo, tu almuerzo, tus partidos de fútbol y tu escondite, pollito inglés, etc. Los compis, los profes... el alumno que llegaba nuevo y venía con la última GameBoy, el chaval que aseguraba haber estado en USA viendo el Jedi y perjurando que Leia era la hermana de Luke, las trifulcas, los 'montonets', los aviones de papel, la mosca tosca, los deberes que no hacías... qué poco duró aquello, redios.
Ahora a duras penas consigues dos semanas seguidas de vacaciones, debes _pedirlas_ por anticipado cuadrando horarios con los colegas, la novia y la familia. Pasan volando esos quince días, ya sea de viaje, ya sea con la horchata, las palas de 'tenis' en la playa o yendo en bici cross por el monte. Un par de chapuzones en la piscina del cuñao, unas barbacoas y hale, 1 de septiembre.
Yo el año pasado cometí una imprudencia mayúscula: volver de un viaje de 30 días directo a la oficina. No lo recomiendo, no señor. No hagan eso. Este año lo pensé mejor: 'vuelvo el 17 a la hora de comer, descanso el 18 y el 19 jornada intensiva... no puede ser tan malo'. Pero lo fue. Llevo dos semanas subiéndome por las paredes... y es que, amigos, he descubierto algo grave: desconecto DEMASIADO en vacaciones, pero de tal forma que cuando vuelvo me preguntan por emails que mandé hace tan sólo 2 semanas y no sé de qué me hablan. Me apetece hacer cosas técnicas ninguna tiene que ver con mis funciones actuales. Miro mi TODO y, para variar, decrece más que %sp en segmentos de 64GB. Son todo punteros a funciones que mapearán algo en memoria... algún día, porque de momento vienen casteados a void, y a NULL no porque no se puede.
Díganme que no soy el único que siente la miseria laboral sobre sus hombros... y no, no estamos sobre la tortuga y los elefantes. Estamos en España, cajones.
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